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General Rodríguez - Provincia de Buenos Aires
Frustran un intento de fuga de dos condenados por el triple crimen

Tres de los condenados a prisión perpetua por el triple crimen de General Rodríguez intentaron fugarse del penal de Sierra Chica pero el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) frustró la evasión.

Tres de los condenados a prisión perpetua por el triple crimen de General Rodríguez cometido en 2008 intentaron fugarse del penal de Sierra Chica pero el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) frustró la evasión, informaron hoy fuentes judiciales.






Se trata de los hermanos Christian (38) y Martín Lanatta (39), y de Marcelo Schillaci (32), a quienes el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Mercedes condenó en 2012 a prisión perpetua por los asesinatos de Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35).

Fuentes judiciales informaron a Télam que, de acuerdo a lo que el SPB le comunicó al tribunal, el intento de fuga ocurrió el viernes pasado, cuando los Lanatta y Schillaci ya habían limado y desmontado una de las rejas del pabellón.

Estos tres presos también habían tapado el trabajo con cal para que los penitenciarios no se dieran cuenta, al tiempo que en la celda se les secuestraron tres teléfonos celulares.

Los voceros indicaron que, además, el SPB dijo haber detectado movimientos extraños en el exterior del penal de Sierra Chica, lo que le hace suponer que los detenidos tenían un grupo de apoyo esperándolos para completar la huida.

"Lo más probable es que la confirmación que hizo el mes pasado Casación sobre sus condenas hizo que planearan fugarse", explicó a Télam una fuente judicial.

Los dos Lanatta, Marcelo Schillaci y su hermano Víctor Schillaci (31) fueron condenados el 20 de diciembre de 2012 tras ser hallados "partícipes primarios" de los delitos de "privación ilegal de la libertad agravada en concurso real con homicidio agravado por ensañamiento, alevosía y por la participación de más de dos personas".

Ese fallo fue confirmado el 29 de noviembre de este año por la sala III del Tribunal de Casación bonaerense.

En esa oportunidad, los camaristas Ricardo Borinski y Víctor Violini no hicieron lugar a los recursos de los defensores que habían considerado "arbitraria" la valoración de la prueba.

Además, en el mismo fallo, los camaristas le pidieron a la Justicia de Garantías de Mercedes que reitere la orden de captura nacional e internacional del prófugo Ibar Esteban Pérez Corradi, considerado autor intelectual de los crímenes.

Durante el debate se dio por acreditado que el móvil de los homicidios fue que las víctimas querían entrar al negocio del tráfico de efedrina y esto ponía en riesgo el negocio de Martín Lanatta y, principalmente, su socio, Pérez Corradi.

Todo comenzó el 7 de agosto de 2008, cuando Forza, Ferrón y Bina fueron convocados por Martín Lanatta al supermercado Wal Mart de la localidad bonaerense de Sarandí, partido de Avellaneda, para participar de una reunión vinculada con la venta ilegal de efedrina.

Desde el supermercado, los tres hombres fueron llevados engañados  hasta la casa de Cristian Lanatta, ubicada en el partido bonaerense de Quilmes, donde los redujeron.

Las tres víctimas fueron ejecutadas arrodilladas y por la espalda de varios balazos usando las dos pistolas del propio Forza: una calibre .40 y otra 9 milímetros.

Sus cuerpos fueron conservados en freezer hasta que finalmente los arrojaron en un zanjón del partido bonaerense de General Rodríguez, donde fueron encontrados seis días después, el 13 de agosto, con signos de haber estado maniatados por la espalda con precintos.

El tribunal tomó en cuenta como prueba central el entrecruzamiento de llamados telefónicos que determinaron que los alertas de los equipos de radio Nextel de los acusados coincidían con los lugares donde se fueron produciendo los hechos.

En ese sentido, se estableció que Martín Lanatta se comunicó con Forza hasta muy poco antes de la desaparición de éste y luego los celulares tanto de las víctimas como de imputados se activaron y desactivaron en Quilmes y General Rodríguez.

Por ejemplo, las víctimas estuvieron casi una hora en la antena que abarca la zona de Nicolás Videla 321, en la barranca quilmeña, donde se situaba la casa de Cristian Lanatta, entre las 13.02 horas y las 13.54 horas.

En tanto, los móviles de algunos de los acusados reaparecieron en la zona de Galicia y Terrada de la Capital Federal, donde fue hallada incendiada la camioneta Gran Vitara de Ferrón.

También se valoró a un testigo al que Martín Lanatta le confesó los crímenes y otro que escuchó que los Schillaci se jactaban de haberlos cometido y de haber cobrado 200.000 pesos por ello.